Reformas Litirgicas y Canónicas de S.S. Pio XII.

El pleno florecimiento de la vida eclesial en la época barroca (Contrarreforma y Concilio de Trento, n.d.r.) se vio afectado, hacia fines del siglo XVIII, por el frío Iluminismo. Se estaba insatisfecho de la Liturgia tradicional, ya que se estimaba que correspondía muy poco a los problemas concretos de la época (Mons. Gamber, op. cit.) El Iluminismo racionalista halla el terreno preparado y un sólido aliado en la herejía jansenista, la cual, tal como el Protestantismo del que era la quinta columna, se oponía a la Liturgia Romana tradicional.

José II en el Imperio de los Habsburgo, el episcopado galicano en Francia, y el de Toscana en Italia, reunidos en el Sínodo de Pistoya, efectuaron reformas y experimentos litúrgicos “que se asemejan sorprendentemente a los actuales; éstos también estaban fuertemente orientados hacia el hombre y los problemas sociales” (Gamber, op. cit.). “… Podemos pues afirmar que la actual desolación litúrgica halla su raíz más firme en el Iluminismo. Muchas ideas de esta época han hallado su plena aplicación solamente en nuestros tiempos, en los que asistimos a un nuevo Iluminismo”. La aversión por la tradición, el frenesí por las novedades y reformas, el reemplazo progresivo del Latín por la lengua vulgar y el de los textos eclesiásticos y patrísticos por la sola Escritura, la disminución del culto a la Santísima Virgen y a los Santos, el racionalismo respecto de los milagros y hechos extraordinarios narrados en las lecturas litúrgicas de los Santos, la supresión del simbolismo litúrgico y del misterio; en fin, la reducción de la Liturgia, juzgada excesiva e inútilmente larga y repetitiva… Volveremos a encontrar todos estos puntos de identificación de las reformas litúrgicas jansenistas en las reformas actuales, comenzando por las de Pio XII.

La Iglesia, en los casos más graves, condenó a los innovadores; así Clemente IX condena el Ritual de la Diócesis de Alet en 1668, Clemente XI condena al oratoriano Pasquier Quesnel (1634-1719) en 1713 (Denz. 1436), Pío VI anatematiza al Sínodo de Pistoya y al Obispo Scipión de Ricci con la Bula “Auctorem Fidei” de 1794 (Denz. 1531-1533).

El Movimiento Litúrgico Una reacción al frío iluminista está representada por la restauración del siglo XIX. (…) Se alzaron entonces la gran abadía benedictina de Solesmes, en Francia, y la de la Congregación de Beuron. (Gamber)

D. Prosper Guéranger (1805-1875), Abad de Solesmes, restaura en Francia la antigua liturgia latina y da nacimiento a un movimiento, después llamado “litúrgico”, que tiene por fin hacer amar y defender la liturgia tradicional de la Iglesia hasta San Pio X.

La desviaciones del Movimiento Litúrgico después de San Pío X, fuè poco a poco, desvíandose de sus objetivos fundacionales, para acercarse, por una revolución copernicana, a las tesis que combatía en sus comienzos.

Todas las ideas de la herejía antilitúrgica -Dom Guéranger llamó así a las tesis litúrgicas del siglo XVIII- fueron retomadas en los años ‘20 y ‘30 por liturgistas como Dom Lambert Beauduin (1873-1960) en Bélgica, en Francia, Dom Pius Parsch, y Romano Guardini en Austria y Alemania. Partiendo de la “Misa dialogada”, a causa “de una excesiva importancia concedida a la participación activa de los fieles en las funciones litúrgicas” (Gamber), los reformadores de los años ‘30 y ‘40 llegaron (especialmente en los campamentos scouts y en las asociaciones de juventud y de estudiantes) a introducir de facto nada menos que la Misa en lengua vernácula, la celebración sobre una mesa de cara al pueblo, la concelebración… Entre los jóvenes sacerdotes que se deleitaban con las experiencias litúrgicas, se hallaba en Roma, en 1933, el Capellán de la “Federación Universitaria Católica Italiana” (F.U.C.I.), Giovanni Battista Montini, feliz y fuertemente repren-dido por el Cardenal Vicario (Fappani-Molinari, “Montini, giovane”, ed. Marietti, 1980, págs. 282-292).

En Bélgica, Dom Beaudin dio al Movimiento Litúrgico un objetivo explícitamente ecuménico, presentando la hipótesis de una Iglesia anglicana “unida (a la Iglesia Católica) pero no absorbida”, y fundando un “Monasterio por la unión” con los “ortodoxos” orientales, que tuvo como resultado la “conversión” de muchos de sus monjes al cisma de Oriente.

Roma interviene: la Encíclica contra el Movimiento ecuménico, “Mortalium ani-mos” (1928) es seguida, en 1929 y 1932, por advertencias (muy) discretas que lo apartan por un tiempo de su actividad (cfr. Bonneterre, “El Movimiento Litúrgico”, ed. Fideliter, 1980, págs 35-42).

Un gran protector de Beaudin era naturalmente el Cardenal Mercier, pionero del ecumenismo “católico” y definido como “ligado con todos los traidores a la Iglesia” (Poulat, “Intégrisme et catholicisme intégral”, Casterman, pág. 330).

En los años 40 el trabajo de sabotaje de semejantes liturgistas ya había obtenido el apoyo de una gran parte del episcopado, especialmente en Francia (con el C.P.L: Centro de Pastoral Litúrgica) y en el Reich alemán.

A comienzos de 1943, el 18 de enero, se lanzó el ataque más serio contra el Movimiento Litúrgico (…) por parte de un miembro elocuente y vigoroso del episcopado, el Arzobispo de Friburgo (Brisgau), Conrad Gröber. (…) En una larga carta dirigida a sus hermanos en el episcopado, Gröber resumía en 17 puntos sus preocupaciones respecto de la Iglesia. (…) Criticaba la teología kerigmática, el movimiento de Schönstatt, pero sobre todo al Movimiento Litúrgico (…) asociando a éste implícitamente al Cardenal Theodor Innitzer. (…) Pocos saben que el Prof. Karl Rahner S.J., que residía entonces en Viena (diócesis del Cardenal Innitzer, n.d.r.), escribió (…) una réplica a Gröber” (Robert Graham S.J., “Pío XII y la crisis litúrgica en Alemania durante la guerra”, “La Civiltà Cattolica”, 1985, pág. 546). Se volverá a ver a Karl Rahner como perito conciliar del episcopado alemán en el Concilio Vaticano II, al lado de Hans Küng y Schillebeeckx.

Ante todo esto Pio XII, por primera vez en la historia Iglesia, redacta en 1947 una enciclica todalmente dedicada a la Sagrada Liturgia: Encíclica “Mediator Dei”, habría debido decretar la condenación del Movimiento litúrgico desviado. Pío XII expone con fuerza la doctrina católica (…) pero el sentido de esta encíclica fue torcido por los comentarios que le hicieron los innovadores; y si Pío XII recordó los principios, no tuvo el coraje de tomar medidas eficaces contra las personas, tendría que haber disuelto el Centro Pastoral Litúrgico Francés y prohibir un buen número de publicaciones. Pero estas medidas habrían supuesto un conflicto abierto con el episcopado francés” (Jean Crété, “El Movimiento Litúrgico”, “Itinéraires”, enero de 1981, págs. 131-132).

Pío XII, además, no consideraba de extrema gravedad el problema litúrgico que oponía a los obispos alemanes:

“Tenemos una extraña impresión”, escribía a Mons. Gröber, “como si fuera que la cuestión litúrgica se presentara como el problema del momento” (Carta de Pío XII a Mons. Gröber del 22 de agosto de 1943, citada por R. Graham, op. cit., pág. 549). 

Si con estas palabras Pío XII desaprobaba a los representantes del Movimiento Litúrgico, no dejaba de minimizar el peligro. Los innovadores pudieron así infiltrar su caballo de Troya en la Iglesia, haciéndolo pasar por la puerta, dejada casi sin defensa, de la Liturgia, y aprovechando la poca atención del Papa Pacelli en esta materia, aprovecharon personas del entorno del Pontífice, como su propio confesor, Agustín Bea S.J., futuro Cardenal y defensor declarado del Ecumenismo para introducir sus reformas Litúrgicas. 

El Papa comenzaba a dar muestra de la enfermedad estomacal, y las visitas estaban restringidas, únicamente para personal muy cercano de la familia y Cámara Papal. En el particular litúrgico el Santo Padre recibía información de primera línea de monseñor Montini, ya que ni los prefectos tenían libre acceso de ingreso.

La poca atención que el Papa Pio XII dió a la Liturgia, su enfermedad y el dejar de encargados de las reformas Litúrgicas a su confesor Cardenal Bea, modernista confeso y Mons. Bugnini, Masón, creador del Novus Ordo "Missae" de "Pablo VI", hacen comprensible como pudo acontecer este triste y desastroso acontecimiento litúrgico en los 10 últimos años de Pontificado de Pacelli.

Ante la Insistencia de Alemania, Suiza, Francia etc, sobre la reforma, en un principio concerniente, sólo, a los horarios del Triduo Sacro, el Papa accedió a crear una comisión que hiciera un estudio al respecto. 

Se crea el 18 de marzo de 1948, con Annibale Bugnini como secretario, de una “Pontificia Comisión para la Reforma de la Liturgia” (que se parece, hasta en el nombre, al “Consilium ad exequendam constitutionem de Sacra Liturgia” instituido por Pablo VI en 1964 y que engendraría la “Nueva Misa”). 

La primera parte del trabajo de la comisión llegó a término en 1951 con la publicación del Decreto de la Congregación de Ritos Dominicae Resurrectioni con la que rescataba e instituía nuevamente la celebración de la Vigilia Pascual durante la celebración de la noche anterior al día de la resurrección, en boca de uno de los miembros del equipo de trabajo, fue el mayor acontecimiento litúrgico de la  hostoria de la Iglesia desde el Papa San Pio V que reinó hasta 1572.

No obstante ya se habían introducido algunas graves reformas Litúrgicas antes, como en 1942 que se permite recibir a los Sacerdotes los matrimonios fuera de la Misa. También se les permite oficiar confirmaciones en ciertos casos.

La Sagrada Congregación de Ritos concedió el permiso para el uso de las lenguas locales en los países con la expansión de las actividades de la Misión Católica, incluyendo en Indonesia y Japón en 1941-2. En 1949 se le concedió el permiso para el uso de chino mandarín excepto para el Canon, y para el uso de hindú en la India en 1950. El permiso se concedió también a Francia (1948) y Alemania (1951) para usar el vernáculo en el Ritual Romano. Y se extendió la facultad a toda la Iglesia para los Sacramentos del Bautismo y Confirmación. Como medio de aumentar la participación de los fieles en la celebración de la misa en 1958 Pío XII aprobó el uso de cantos en la lengua vernácula durante la Misa Solemne. Como un medio para el conocimiento más cercano de los fieles también se permitió leer la epístola y el evangelio en voz alta por un laico, mientras que el celebrante las lee en voz baja en en altar. Entre otras cosas trata a los fieles como a ignorantes, existían misales bilingües...

La Comisión (para la reforma gozaba de la plena confianza del Papa, informado por Mons. Montini, e inclusive semanalmente, por el P. Bea, confesor de Pío XII. 

A esta reforma (Motu proprio “In cotidianis precibus”, del 24 de marzo de 1945) cuyo uso era, al menos en teoría, facultativo y que tuvo poco éxito, hicieron seguir otras reformas más durables y también más graves:

El "Padre Bea estuvo en el origen de la primera reforma litúrgica de Pío XII, a saber, la nueva traducción litúrgica de los Salmos, que reemplazó a la Vulgata de San Jerónimo, tan odiada por los protestantes por ser la traducción oficial de la Sagrada Escritura en la Iglesia declarada “auténtica” por el Concilio de Trento. 

El 6 de enero de 1953: Constitución Apostólica “Christus Dominus” sobre la reforma del ayuno eucarístico; continuaba desde la medianoche antes de recibir la comunión, pero descartó que el agua rompiera el ayuno.

También se relajó el requisito de ayuno para los enfermos y los viajeros, los que participan en el trabajo físico extenuante, y para los Sacerdotes que celebran varias misas en el mismo día.

En 1957 se sustituyó el ayuno desde la medianoche por un período de tres simples y ridículas horas de alimentos sólidos y alcohol, y una hora de ayuno de otros líquidos. Las nuevas reglas de ayuno abrió el camino a las misas vespertinas (cosa inaudita), que el ayuno desde la medianoche hacía imposible. Y finalmente, se consiguió, la Misa vespertina del sábado con la que se podía cumplir el precepto Dominical.

 

Continua.

Siguiendo los pasos de sus predecesores, Pío XII instituyó una serie de nuevas fiestas y aprobó nuevos Propios.

Después de definir el dogma de la Asunción de la Stma. Virgen en 1950, una nueva fórmula de las partes variables de la misa se introdujo) fiesta, que se celebra el 15 de agosto.

Pío XII también instituyó la fiesta del Corazón Inmaculado de María, que se estableció como una doble de segunda clase y se fijó para el día 22 de agosto, el día de la octava de la Asunción.

Otras nuevas fiestas incluyen la Realeza de María (31 de mayo) y la fiesta de San José Obrero (coincidiendo con la fiesta socialista de 1 de mayo), que reemplaza así la fiesta de San José Patrono de la Iglesia universal, observada hasta entonces en el tercer miércoles después de Pascua. (Para responder a numerosos deseos y a la devoción del pueblo cristiano, el 10 de diciembre de 1847, Pío IX extendió a la Iglesia universal la fiesta del Patrocinio de S. José que había sido otorgada a la Orden de los Carmelitas y a algunas Iglesias particulares. En efecto, los carmelitas descalzos de la Congregación de España, siguiendo fielmente el espíritu de Santa Teresa de Jesús, pidieron a Roma celebrar esta  fiesta del Patrocinio de San José. El 6 de abril de 1682 Inocencio XI concedió que en la Dominica tercera después de la Pascua de Resurrección pudiesen celebrar esta festividad. En el siglo XVIII la Congregación de Ritos pasó la fiesta del domingo al miércoles (día que la liturgia romana ordinariamente dedica al santo) de la segunda semana de Pascua. Más tarde, Pío X elevó esta fiesta al rango de las mayores solemnidades, dotándola de una Octava con una gran riqueza hagiográfica en los textos propios para el oficio de Maitines. La introducción de la fiesta de San José Artesano, provoco la oposición manifiesta y abiertamente en contra: durante más de un año, la Congregación de Ritos rehúsa componer el oficio y la misa de la nueva fiesta. Fueron necesarias varias intervenciones del Papa para que la Congregación de Ritos se resigne, de mala gana, a publicar, a fines de 1956, un oficio tan mal compuesto que uno se pregunta si no fue saboteado deliberadamente. Y fue solamente en 1960 que fueron compuestas las melodías (que son modelos de mal gusto) del oficio y de la misa. Traemos este episodio poco conocido para dar una idea de las fuertes reacciones suscitadas por las primeras reformas litúrgicas de Pío XII” (Crété, op. cit., pág. 133).

En el Misal y el Breviario se adjunta un nuevo Común de los Santos Pontífices, con el fin de poner de relieve el papel especial de los pontífices romanos en la economía de la Iglesia. Hasta entonces, los papas santos habían conmemorado el uso litúrgico los mismos textos como otros obispos. La nueva misa de Santos Pontífices comienza con el introito Si Me Diligis.

La Sagrada Congregación de Ritos tenía jurisdicción sobre los ritos y ceremonias de la Iglesia latina , como la santa misa, funciones sagrados y de culto divino. Se emitió la ubicación del Santísimo Sacramento en la Iglesia, para estar siempre en el altar principal en el centro de la Iglesia. La Iglesia debe mostrar objetos religiosos, pero no ser sobrecargado con elementos secundarios. Las Imágenes Sagradas modernas deben ser reverentes.

Las rúbricas y calendario de la misa y el oficio divino se reformaron por la constitución Cum hac nostra aetate (23 de marzo 1955). La reforma al calendario, el más dramático antes de su completa renovación en 1969, consistió principalmente en la supresión de diversas octavas y vigilias. Una octava es la prolongación de una semana de una gran fiesta, ya sea mediante la celebración de una misa adecuada durante toda la octava o por la adición de un adicional recoger en que se celebra la misa de otra fiesta. De los 18 octavas existentes en el calendario romano, todas menos tres (Pascua, Pentecostés, Navidad) fueron purgadas en la reforma, incluyendo las octavas de la Epifanía, Corpus Christi, la Ascensión y la Inmaculada Concepción.

Una vigilia es un día de preparación litúrgico que precede a una gran fiesta. La reforma de 1955 eliminó aproximadamente la mitad de las vigilias en el calendario romano, incluyendo la vigilia de la Epifanía y las vigilias de los Apóstoles. La antigua costumbre de comenzar una fiesta con las primeras Vísperas en la víspera de la fiesta fue abolida, con ciertas excepciones. Tras la reforma, la mayoría de las fiestas tienen un solo conjunto de Vísperas (lo que se había conocido como segundo Vísperas), celebrada en la tarde de la fiesta misma. El propósito de la presente excepción de la antigua costumbre era simplificar el proceso por el cual cuando las segundas vísperas de una fiesta coincidieran con las primeras vísperas de la fiesta posterior.

La reforma también abolió la costumbre de que las vísperas debían ser recitadas antes del mediodía durante la Cuaresma.

Esto era una supervivencia de la antigua costumbre de que durante la Cuaresma el ayuno sólo podía ser roto después de vísperas; hace tiempo que la Iglesia había permitido esta comida para ser llevada al mediodía y por lo tanto también había anticipado el Oficio de las Vísperas en la Cuaresma.

Se recita en los días de menor importancia litúrgica Rito Simple, sólo la oración colecta de la jornada, y no las tres como se hacía en el Misal de San Pio X, por tanto se suprimen las colectas de Nuestra Señora y de Todos los Santos, la colecta contra los perseguidores de la Iglesia, por el Papa o de los fieles difuntos etc, etc …

El Credo y Gloria en el fue suprimido en muchas festividades  (Doctores de la Iglesia, Santa María Magdalena, los santos Ángeles …) y Misas Votivas.

Se elimina de los tres tonos de voces del celebrante, el tercero; audibles por los fieles, secreto, y audible para los ayudantes del altar.

El Benedicamus Domino”, se elimina y siempre se dice ” Ite Missa est “ antes se decía Benedicamus Domino los domingos y durante las semanas de Adviento y Cuaresma, en las vigilias y en las misas votivas.

Los Últimos Evangelios también fueron eliminados en la reforma, con la excepción de la tercera Misa de Navidad (cuando el Evangelio de la misa se toma de Juan 1) y en las misas bajo el Domingo de Ramos.

Esto ocurre cuando una conmemoración se hace en la misa de otra fiesta (o feria o vigilia o el domingo) de un alto rango, cuyo Evangelio se lee al final de la misa, en lugar del habitual último Evangelio (Juan 1: in principio ).

La forma de las fiestas de clasificación también se modificó ligeramente. La reforma de 1955 suprimió el rango conocido como el Rito Semi Doble, dejando sólo Dobles y Simples. Prevaleciendo casi siempte el Domingo, cayendo en la monotonía.

Todas las fiestas semidobles se convirtieron en simples, y todos los domingos semidobles se hicieron dobles. Fiestas clasificados como simples antes de 1955 fueron reducidos a conmemoraciones; Sin embargo, en ferias en el que la conmemoración de un santo, antes de rango simple, al celebrante se permitió decir la misa del santo conmemorado en su totalidad como una misa festiva, mientras que dice la de la feria como conmemoración.

En las misas por los muertos que no eran misas fúnebres, la secuencia Dies Irae ya no estaba obligada a decirse antes de  el Evangelio; el día de los difuntos , en la que era costumbre que los sacerdotes dijeran tres misas separadas, se requirió que los sacerdotes dijeran el Dies Irae nada más que en primera misa del día.

Las lecturas de Laa Témporas no son obligatorias. 

Mayores limitaciones se colocaron en el uso de prefacios. La práctica de decir el prefacio de la Trinidad los domingos fuera Navidad, Cuaresma, Pasión, y Pascua se retuvo; Sin embargo, los prefacios de las misas no dominicales no se limitan al prefacio Común, prefacios de temporada, o prefacios adecuado para fiestas específicas. En la práctica, este cambio de rúbricas elimimaba las prácticas tradicionales tales como el uso del Prefacio de la Natividad en las misas de Corpus Christi y de la transfiguración.

El Benedicamus Domino”, se elimina y siempre se dice ” Ite Missa est “ antes se decía Benedicamus Domino los domingos y durante las semanas de Adviento y Cuaresma, en las vigilias y en las misas votivas.

Por ahora, es suficiente decir que la Reforma del breviario tendía a abreviar el Oficio Divino y a disminuir el culto de los Santos: todas las fiestas de rito semidoble se volvieron simples y las simples en memorias, en Cuaresma y Pasión la elección entre el oficio de un Santo y el de la feria se volvía libre, se disminuyó el número de vigilias y octavas, reduciéndolas a tres. Suprimidos los “Pater, Ave et Credo” a recitar antes de las horas litúrgicas, la antífona final de la Santísima Virgen también fue suprimida (salvo la de Completas), igualmente el símbolo de San Atanasio (fuera de una vez al año).

En su libro La simplificación de las rúbricas , explicando los cambios, monseñor Annibale Bugnini , comentó:

"El presente decreto tiene un carácter contingente. Es esencialmente un puente entre el viejo y el nuevo, y si se quiere, una flecha que indica la dirección tomada por la restauración actual ".

Continua.

Pio XII es el primer Papa que reforma el Ordo Missae como veremos y es más dicha reforma es idéntica a la efectuada por "Pablo VI" en la Misa de 1965. Si "Pablo VI" quien instauró el Novus Ordo Missae, no tuvo ningún impedimentos en continuar con las emprendidas por Pio XII, es señal de que tales reformas eran propicias y se adecuaban a lo que pretendían e hicieron, "Juan XXIII" y "Pablo VI" que no era otra cosa que  destruir el Rito Romano, codificado por San Pio V a perpetuidad en  e instaurar un rito bastardo e invalido como es el Novus Ordo Missae de "Pablo VI" es por esta razón por la cual, aplicando la epiqueya, las reformas de Pio XII en materia litúrgica no pueden ser aceptadas, excepto la del Pontifical Romano de 1948, donde se define claramente la materia del Sacramento del Orden, que no es otra que la imposición de las manos y la Oración Sacramental fijada, descartando que la entrega de las insignias formara parte de la materia del Sacramento, tesis sostenida por los Tomistas.

El nuevo rito de Semana Santa, al insertarse como un cuerpo extraño en el resto del Misal todavía tradicional, obedecía a los principios que reencontramos como hemos dicho "ut supra" en las reformas de Pablo VI de 1965. El mismo Pablo VI, en su Constitución Missale Romanum de 1968, dirá:

Desde que comenzó a afirmarse y a extenderse en el pueblo cristiano el movimiento litúrgico, que —como afirmaba Nuestro Predecesor Pío XII, de venerada memoria— debe ser considerado como un signo de las disposiciones providenciales de Dios sobre nuestra época y como un paso saludable del Espíritu Santo por la Iglesia, se percibió claramente que los textos del Misal Romano necesitaban ser revisados y enriquecidos. El mismo Predecesor Nuestro, Pío XII, inició esta obra de revisión con la restauración del Ordo Missae de la Vigilia pascual y de la Semana Santa, que constituyeron el primer paso de la adaptación del Misal Romano a las exigencias de la mentalidad contemporánea [Nota del original: Cf. Sagrada Congregación de Ritos, Decreto Dominica Resurrectionis, del 9 de febr. de 1951: A.A.S. 43 (1951), pp. 128 ss.; Decreto general Maxima redemptionis nostræ mysteria, del 16 de nov. de 1955: A.A.S. 47 (1955), pp. 838 ss.].

Citemos algunos ejemplos de esas exigencias de la mentalidad contemporánea:

— Pablo VI suprimirá el Salmo “Judica me” con las oraciones al pie del altar; Pio XII ya lo hace en 1955 ya lo había anticipado.

— Pablo VI suprimirá en 1965 el último evangelio; en 1955 ya es suprimido de la Semana Santa y otras celebraciones.

— Pablo VI (siguiendo a Lutero) querrá la celebración de la Misa “cara al pueblo”; el Novus Ordo de Semana Santa comienza con la introducción de tal uso tanto como es posible, especialmente el Domingo de Ramos.

— Pablo VI quiere ver la disminución del papel del sacerdote, reemplazado de una punta a la otra por los ministros; ya en 1955 el celebrante no lee más las lecturas, epístolas y Evangelios (Pasión), que son cantados por los ministros y va a sentarse o permanece de pie en un rincón.

— Pablo VI, bajo pretexto de restaurar el antiguo rito romano, suprime de la Misa todos los elementos de la liturgia “galicana” (anterior a Carlomagno), siguiendo el desgraciado “arqueologismo” condenado por Pío XII. Así desapareció el ofertorio (con gran alegría de los protestantes), reemplazado por un rito talmúdico que nada tiene que ver con el antiguo rito romano. Según el mismo principio, el nuevo rito de Semana Santa suprime todas las oraciones de bendición de los ramos (salvo una), la epístola, el ofertorio y el prefacio que la preceden; así como el Viernes Santo, la misa de presantificados.

— Pablo VI suprime el Orden Sagrado del Subdiaconado; el nuevo rito de Semana Santa presenta a un Subdiácono cada vez más inútil, ya que lo reemplaza por el Diácono (al “levate” de las Oraciones del Viernes Santo) o por el coro y el celebrante (en la adoración de la Cruz).

— Pablo VI quiso el ecumenismo. La nueva Semana Santa lo inaugura, llamando a la oración del Viernes Santo para la conversión de los herejes: “Oración por la unidad de la Iglesia”, e introduciendo la genuflexión en la oración por los judíos que la Iglesia negaba en rechazo al deicidio perpetrado el Viernes Santo.

— Los simbolismos medievales son suprimidos (la apertura de la puerta de la iglesia con la Cruz procesional al canto del “Gloria Laus”, por ejemplo. Este rito simboliza la resistencia del pueblo judío, la entrada de Jesús en Jerusalén y la Cruz triunfal que abre las puertas del Cielo); la lengua vernácula es introducida (promesas del Bautismo); el “Pater Noster” recitado por todos (Viernes Santo); las oraciones por el Imperio reemplazadas por otras por los que gobiernan la “cosa pública”, de sabor muy moderno (ver la proposición XXXIII del conciliábulo de Pistoya).

— La Pasión sufre gravísimas censuras: desaparece hasta la Última Cena, en la que Jesús, ya traicionado, celebró por primera vez en la historia el Sacrificio de la Misa. Como consecuencia, el relato de la institución de la Eucaristía resulta ausente de todo el ciclo litúrgico; es decir, ni una sola vez es mencionada en todo el Misal.

— El Viernes Santo se administra la comunión, contrariamente a la tradición de la Iglesia (ver Decreto “Sacra Tridentina Synodus”, de 1905, de San Pío X).

— El Sábado Santo, ocho lecturas, de doce, son suprimidas.

— En el Breviario se suprime el tan conmovedor “Miserere”, repetido en todas las horas.

— Además, todas las rúbricas del nuevo rito de 1955 insisten continuamente en la “participación” de los fieles, por una parte, mientras que, por la otra, señalan como abusos muchas devociones populares (tan caras a los fieles) que acompañan la Semana Santa (vet LXIV del conciliábulo de Pistoya). 

Aunque sintético, este examen de la reforma de la Semana Santa permite darse cuenta de la manera en que los “expertos” que fabricaron 14 años después la Nueva “Misa” hubieron de utilizar la Semana Santa para realizar en ella sus experimentos litúrgicos, que más tarde iban a aplicar a toda la liturgia. Lo menos que se puede decir sobre estas reformas es que fueron inoportunas, y que constituyeron etapas de la realización de un complot mucho más amplio, urdido para la destrucción de la Iglesia, a través de la ruina de su Liturgia. Pío XII aprobó reformas en la liturgia que, si bien no atacan directamente a la doctrina, sin embargo tienen una gran importancia en la estrategia de los neoliturgistas: saben que sus deseos sólo podrán realizarse después de la muerte de Pío XII; pero que esto será más fácil, si los fieles ya están acostumbrados a los cambios; además, podrán afirmar que se trata de la continuación de la obra de Pío XII.  

Analicemos ahora detenidamente la reforma de la Semana Santa realizada por Pio XII, comparándola con la inmemorial y tradicional Semana Santa anterior a 1951.

Domingo de Ramos.

Continúa.

 

Analicemos ahora detenidamente la reforma de la Semana Santa realizada por Pio XII, comparándola con la inmemorial y tradicional Semana Santa anterior a 1951.

1.). Domingo de Ramos.

Sanctae Hebdomadae 1955-1956 [ahora señalar OHS 1956 ]: Invención del color rojo para la procesión del Domingo de Ramos, mientras que mantiene el color púrpura para la Misa.

En este sentido, se lee en los archivos de la Comisión:

“Una cosa, sin embargo, podría ser restaurar el color rojo original utilizado en la Edad Media para esta solemne procesión, ya que el color rojo recuerda la púrpura real” y un poco más adelante:

“de esta manera, la procesión se mantendrá sin comparación como elemento sui generis litúrgica”.

No podemos negar, que por supuesto, el color rojo puede ser un signo de púrpura real, a pesar de la afirmación de dicho uso durante la Edad Media aún está por verse, pero independientemente, es el procedimiento que está aquí los elementos más sorprendentes buscados “sui generis” y deciden que el rojo debe poseer el día de hoy un simbolismo determinado positivamente, mientras que en el rito romanoel color rojo es usado para los mártires o el Espíritu Santo, en el rito ambrosiano, el rojo se utiliza ese domingo para representar la sangre de la Pasión y no la realeza, mientras que en el rito Parisien, fue utilizado el negro para las dos partes el rito. Pero nunca, en una diócesis, se proporcionó un cambio de color entre la procesión y la misa, la práctica heredada probablemente fué  la fiesta de la Purificación de la Virgen, (donde la bendición de las candelas se hace con ornamentos morados), pero es absurdo aplicar el contexto del Domingo de Ramos, como explica Leon Gromier. Tal innovación no se debe a una práctica documentada de la Iglesia, pero no es más que la idea repentina de un “maestro de seminario suizo pastoral” Misale Romanun 1955.  

Missale Romanum 1952 [ahora señalar MR 1952 ]: púrpura, tanto para la procesión como para la Misa.  

– [ OHS en 1956 ]: Abolición de la casulla plegada y en consecuencia del estolon. estolón. Esto era un remanente de tiempos antiguos, que habían sobrevivido hasta ahora, lo que demuestra una parte el carácter arcaico de la liturgia de la Semana Santa, que nunca se habían atrevido a alterar por tan antigua  tradición – y en segundo lugar el aspecto extraordinario de estos rituales y el dolor singular de la Iglesia en estos días santos. [ MR 1952 ]: El uso de la casulla plegada y el estolón para el canto del Evangelio por el Diácono.   

– [ OHS en 1956 ] La invención de la bendición de las palmas mirando a los fieles, fuera del altar, de espaldas a la cruz, y al Santísimo Sacramento. Es el propósito de la participación de los fieles de esa idea de un litúrgia de personas orientadas a la acción y la espalda a Dios, se introduce: “Esto ha tenido una influencia [la reforma] es también visibilidad de los gestos individuales de la celebración, fuera del altar y realizados por los ministros sagradosenfrente el pueblo .

Inventaron al mismo tiempo una bendición en una mesa colocada entre el altar y el coro y el comulgatorio: junto con el hecho de que los ministros están de frente a los fieles, este es un nuevo concepto del espacio litúrgico y se introduce la orientación de la oración.

[ MR 1952 ]: La Palmas son bendecidas en el altar, in cornu epistolae, después de leer un gradual, y especialmente después del Prefacio con Sanctus , que introducen las oraciones de bendición. Este es el rito antiguo de lo que se denomina la “  Missa seca ”.   

– [ OHS en 1956 ]: Extraemos el Prólogo a las líneas de la autoridad de Cristo sobre los reinos y las autoridades humanas. Es sorprendente que se ha afirmado aquí solemnizar la realeza de Cristo, mientras que la eliminación las palabras que describen estas realezas. La razón es igualmente sorprendente: no a medio plazo, denunció como superflua, por lo que se retira: “Teniendo en cuenta la escasa coherencia de estos prefacios, su naturaleza prolífica y, para algunas fórmulas, la pobreza de su pensamiento, la pérdida de estos textos es de no causar daño.

[MR 1952 ]: El rito romano ofrece, con ocasión de las principales tiempos litúrgicos, como la consagración de los Santos Oleos o de las Ordenaciones Sacerdotales, el canto de un prefacio, que es una manera muy formal de dirigirse a Dios: este describe el orden divino de la creación y presentación de todas las cosas a Dios Padre. Esta presentación se crea como una advertencia a los reyes y gobernantes de la oferta que deben tener en Cristo: “ Tibi enim serviunt creaturae tuae: quia que Auctorem solum Deum y omnis cognoscunt y collaudat facturación que mataron y vosotros benedicunt sancti tui. Quia ilud magnum Unigeniti tui nomen coram Regibus y potestatibus huius saeculi libera voce confitentur". El texto de esta oración  expone algunas líneas elegantes de base teológica que es el fundamento de la obligación de sumisión de los gobiernos temporales a la autoridad de Cristo.  

– [ OHS en 1956 ]: Retiro de las oraciones que se centran en el significado y las ventajas de los sacramentales, así como el poder que tienen contra el diablo. La razón, de acuerdo con las notas de la reforma es que estas oraciones son “pomposas" […], con toda la época típica de la erudición de la época carolingia”.

Por lo tanto, los reformadores están de acuerdo sobre la antigüedad de estos textos, pero no son de su agrado, ya que “la relación directa entre la ceremonia y la vida cristiana, es decir, significado litúrgico pastoral de la procesión en honor a Cristo Rey es muy bajo “.

La ausencia de tal relación entre la “vida vivida” fiel y homenaje a Cristo Rey en su totalidad “significado litúrgico pastoral” se nos escapa: es más la retórica que aparece hoy se superó con creces, pero en ese momento era una determinada decisión bajo el pretexto de promover una “participación consciente en la procesión, con una aplicación en el concepto  vivido la vida cristiana”, se da en los argumentos que no son ni teológicos ni litúrgicos. “La vida cristiana y la vida práctica” de los fieles es también una de las líneas indirectamente amortizados después:

“Estos usos piadosos [bendecidos el Domingo de Ramos], incluso si están justificadas teológicamente, pueden degenerar (como de hecho han degenerado) en supersticiones “ . Incluso si uno ignora al racionalista mal disimulado aquí, hay que señalar que los antiguos rezos se sustituyen deliberadamente por nuevas fórmulas que, en palabras de los autores, son “esencialmente un nuevo proyecto de ley”. Las Oraciones antiguas no les gusta simplemente porque expresan con demasiada claridad la eficacia de los sacramentales, así que decidimos inventar otras nuevas.

[ MR 1952 ]: Las antiguas oraciones recuerdan el papel de los sacramentales, que tienen un poder efectivo (“  ex opere operantis Ecclesiae  ”) contra el demonio.  

– [ OHS en 1956 ]: Invención de una cruz de procesión no velada, mientras que la cruz del altar, permanece velada. Confesamos que el significado litúrgico de esta innovación se nos escapa por completo. Tal cambio, lo que no parece estar relacionada con cualquier símbolo místico, parece ser un error litúrgico, el resultado de la precipitación de los editores.

[ MR 1952 ]: La cruz del altar está aún encubierto, como la cruz procesional, con benditos ramos, en referencia a la cruz gloriosa y la Pasión de Cristo como una victoria.  

– [ OHS en 1956 ]: Eliminación de la cruz que llama a la puerta de la iglesia cerrada, al final de la procesión. El rito simboliza la resistencia inicial del pueblo judío y la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén, así como la cruz triunfal de Jesucristo, que nos abre las puertas del cielo, ya que a causa de nuestra resurrección: “hebraeorum Pueri pronuntiantes resurrectionem vitae “.

[ MR 1952 ]: La procesión fue de nuevo a la puerta de la iglesia cerrada. Un coro canta entre el exterior y algunos cantantes de diálogo dentro de la iglesia y luego  se precedió a la apertura de las puertas, después de ser golpeadas por el Subdiácono. 

– [ OHS en 1956 ]: Invención de una oración para ser recitada al final de la procesión, en el centro del altar, pero totalmente recitada coran populum. Nadie es capaz de determinar cual debe ser el misal, o que debería estar en el banquillo, ya que en la prisa por la reforma, no nos damos cuenta de la extravagancia que se impuso aquí, y obligó a editores a agregar una sección intermedia (22a n. o 22 bis), que es aún más confusa que la anterior. La inclusión de esta oración es el efecto de un añadido, debido a su carácter arbitrario “en este punto, es decir, dar a la procesión un elemento específico que le sirve como conclusión de la misma, hemos decidido ofrecer un Oremus original “. El propio P. Braga, cincuenta años más tarde confiesa que la invención de esta oración no era un elemento de feliz elección “que choca un poco en el nuevo Ordo, es la oración que concluye la procesión porque se rompe la unidad de la celebración “. Alteraciones “experimentales” puramente innovadoras. La Misa comienza sin recitar las oraciones al pié del altar.

[ MR 1952 ]: La procesión terminó con normalidad, la misa comenzó con las oraciones al pie del altar, como de costumbre.  

– [ OHS en 1956 ]: La distinción entre “Pasión” y el evangelio se elimina. Además, elimina en el canto de la Pasión la frase final (probablemente un error de imprenta: otras razones no parecen plausibles). La pasión siempre había poseído un estilo narrativo, cantado por tres voces. Fue seguido por el evangelio, cantada sólo por el diácono en un tono distinto e inciensado, pero sin las velas.

La reforma aquí confunde dos aspectos:

La pasión y el evangelio se fusionaron en un sólo canto. El resultado final es que la misa y el diácono se ven privados del evangelio, que se abolió formalmente.

[ MR 1952 ]: El canto de la Pasión está separada del canto del evangelio.  

– [ OHS en 1956 ]: Eliminación de la página evangélica que los vínculos entre la institución de la Eucaristía y la Pasión de Cristo, Mt XXVI, 1-36. Estamos aquí para hacer frente a la actitud más desconcertante de la reforma, en particular, debido a que el examen de los registros muestra que la Comisión había decidido no cambiar nada en cuanto a la lectura de la Pasión, por su propia institución antigua. Sin embargo, no sabemos cómo ni por qué, la narración de la Última Cena ha desaparecido. Es difícil creer que treinta versos fueron removidos sólo por razones de tiempo, sobre todo si tenemos en cuenta la importancia de tal pasaje. Hasta entonces, la tradición ha querido que el relato de la Pasión sinóptico siempre ha incluido la institución de la Eucaristía, con la separación sacramental del Cuerpo y la Sangre de Cristo, es el anuncio de la pasión. La reforma de este modo excluye un cambio fundamental de las Sagradas Escrituras, el vínculo entre la Última Cena consecuencia del sacrificio del Viernes Santo.

Será lo mismo para el Martes Santo y el Miércoles Santo, con el resultado de que la extraordinaria historia de la institución de la Eucaristía en última instancia está ausente de todo el ciclo litúrgico! Este es el resultado de un cambio frenético que desmantela una obra de siglos de antigüedad, sin ni siquiera ser capaz de tener una visión general de la Escritura leída durante su curso natural.

[ MR 1952 ]: La pasión es precedida por la lectura de la institución de la Eucaristía, que pone de relieve la conexión teológica e íntimo esencial entre los dos pasajes.

Jueves Santo.

- Jueves Santo – [ OHS en 1956 ]:

Introducción de la estola sacerdotal en el hábito de coro. Es aquí donde el mito de la concelebración del Jueves Santo se quiere introducir a partir de esta reforma de la Semana Santa, pero la resistencia – de la Sagrada Congregación de Ritos con Mons. Gicognani y Mons.Dante – evitan la introducción de esta novedad de concelebración no ceremonial. El P. Braga escribió:

“Para la concelebración sacramental no parecía factible (incluso por actitudes de algunos miembros de la Comisión, aún no estaban preparados”.

De hecho por no poderse introducir la “concelebración sacramental frente a la puramente ceremonial". Para introducir la idea de la concelebración, se tuvieron que conformar con la invención de la práctica de ponerse  la estola todos los sacerdotes presentes, no sólo en el momento de la comunión,  sino desde el comienzo de la misa.

-[ MR 1952 ]: Los sacerdotes y diáconos presentes en el coro llevan la sobrepelliz o roquete, sin estola, que sólo se la pondrán desde el momento de la Sagrada Comunión, como lo exige el Ceremonial.

  – [ OHS en 1956 ]: Hemos introducido la práctica de comulgar sólo con los hostias consagradas ese día. No entendemos por qué los que asisten a Misa no puede comulgar con hostias consagradas en otras Misas. La práctica romana de “Fermentum” – la que, por contra, se ha demostrado históricamente – era generalmente recibir la Sagrada Comunión con las consagradas en anteriores Misas Dominicales, para indicar la comunión de la Iglesia en el tiempo y el espacio. La presencia eucarística es “real y sustancial”, cuando son consagradas en otras Misas, pero con esta nueva norma, se introduce la idea de una presencia real debida a la celebración del momento, que sigue a la obligación de comulgar con las hostias consagradas en esa misma Misa. También hay que señalar la nueva norma de la obligación del tabernáculo vacío antes de la Misa del Jueves Santo.

-[ MR 1952 ]: No se hace mención de esta práctica: la comunión se da como de costumbre con los hostias que se encuentran en el tabernáculo.

(OHS en 1956 ): El lavatorio de los pies ya no tiene lugar al final de la misa, en una celebración distinta, sino en medio de la Misa. La reforma está en constante llamado a la “veritas Horarum”, y utilizar este argumento como un verdadero caballo de troya. Pero aquí la sucesión cronológica va en contra del evangelio. Mientras que no paraban de exponer el escándalo de que los horarios no estaban en estricta correspondencia con la narrativa del Evangelio, anticipamos aquí un ritual cronológico distinto a lo narrado por los Santos Evangelios. San Juan escribe que el Señor lavó los pies a los apóstoles después de la Última Cena. Pero por razones completamente desconocidas, los reformistas deciden colocar arbitrariamente el lavatorio de los pies en medio de la misa, lo que significa que  los simples fieles tienen acceso al Presbiterio. Se trata de una clara voluntad de no respetar la santidad del espacio sacerdotal del Presbiterio y desafiando la expresa prohibición de la presencia de simples fieles durante las Sagradas Funciones Litúrgicas. El lavamiento de pies se introduce antes del ofertorio, abusando de la práctica tradicional de la celebración de la misa, mediante la inclusión de otros ritos, una práctica que se basa en la división muy cuestionable entre Liturgia de la Palabra y liturgia eucarística.

[ MR 1952 ]: El rito de Mandatum , es decir, el lavatorio de los pies, estaba al final de la Misa, después de la vuelta de la reserva en el Sagrado Monumento, pero no en el altar, en un lugar reservado para ello.

( OHS en 1956 ]: Se suprime el tercer Confíteor que cantana el Diacono y Subdiacono y el último Evangelio tal y como hico Pablo VI en la reforma del Ordo Missae de 1963.

[ MR 1952 ]: El Diacono debe cantar el Confíteor antes de la Comunión. 

– [ OHS en 1956 ]: Después del final de la Misa, durante la reanudación de los altares, también se quitan la cruz y canderos. Se decidió aquí que los altares fueran totalmente despojados.

[ MR 1952 ] La cruz permanece en el altar, velada a la espera de la Misa de Presentaficados del Viernes Santo. Sólo se quitan los manteles y las sacras.

Viernes Santo.

 

Viernes Santo

– [ OHS en 1956 ]: se inventa el término “Oficio  Litúrgico Solemne”, que sustituye al concepto muy antiguo de la “Misa de los Presantificados” o la de “  Feria Sexta en Parasceve  ”. El nombre “Presantificados” destaca el hecho de que la consagración de las Sagradas Especies tuvo lugar en una Misa anterior, que es uno de los más importantes y los más antiguos del rito del día.

Pero esta noción de “Presantificados” es vista con antipatía por la Comisión, que decide el nombre de la reforma, y ​​con ella la estructura del rito: es “reducir las ampliaciones estructurales de la Edad Media, tan poco consistente con la llamada “Misa de los Presantificados”, según ellos. El nombre “en Parasceve “ tiene reminiscencias hebrea y denota aún la mayor antigüedad.

[ MR 1952 ]: El Oficio del Viernes Santo es llamado “  Missa Praesanctificatorum  ”o” Feria Sexta en Parasceve  ” .  

– [ OHS en 1956 ]: En el altar está la cruz velada. La imagen de la cruz, y en especial la del altar fue velada el primer domingo de Pasión, y se mantuvo en su posición natural, es decir, en el centro del altar, de modo que es posible que se dé a conocer solemne y públicamente el viernes, el día del triunfo de la pasión redentora. Los autores de la reforma no parece que les gusta la curz en el altar, y por lo tanto deciden almacenarla en la sacristía en la tarde del Jueves Santo, de manera, no formal, con las bandejas para llevar los manteles del altar– o del mismo modo, como hemos visto, durante la noche, de una manera que ni siquiera menciona las nuevas rúbricas.

Por lo tanto, el día más importante de su celebración, la cruz desapareció del altar. Y desaparece al mismo tiempo el sentido mismo de su presentación pública, que se produjo después de que había sido velada por casi una quincena, en el altar ahora, la cruz regresa de una muy antiliturgica la sacristía, como si alguien la hubiera escondido durante la noche en un gabinete.

[ MR 1952 ]: La cruz del altar permanece velada en su lugar en el altar desnudo, sólo con candelabros .  

– [ OHS en 1956 : el canto del Evangelio ya no se distingue al del canto de la Pasión. Todo, el tono de la pasión, ahora toma un más narrativo nombre“ historia de la Pasión.”La razón de este cambio no está clara, ya que la Comisión parecía estar en contra de este cambio en el caso análogo del Domingo de Ramos. La intención puede ser la eliminación, como es el caso en otras partes, de cualquier signo que se refiera a la misa, como es la lectura del Evangelio – y así justificar la eliminación del nombre de la “Misa de Presantificados “.

[ MR 1952 ] El Evangelio se canta de una manera distinta en la Pasión, pero en este día de luto, sin velas ni incienso.

[ OHS en 1956 ]: los manteles del altar ya no están en su lugar en el comienzo de la ceremonia, pero se instalan allí sólo para la segunda parte. El sacerdote ya no lleva la casulla negro desde el principio,  sólo lleva el alba y la estola. El hecho de que el sacerdote debe tener la misma casulla de la Misa en el sentido estricto refleja la gran antigüedad de estas ceremonias, como miembros de la Comisión lo reconocen. De hecho, sostienen, en primer lugar, que las ceremonias del Viernes Santo consistieron en “elementos que se mantuvieron intactos [desde la antigüedad]“, pero luego quieren introducir un cambio que separa la liturgia eucarística “de la primera parte de la liturgia, la liturgia de la Palabra” . Esta distinción en ese momento, en palabras del P. Bea, por el hecho de que el celebrante al comienzo de la ceremonia lleva sólo la estola,  “para la Liturgia de la Palabra “.

[ MR 1952 ] El sacerdote lleva una casulla negra, llega al pie del altar y postrándose, mientras los acólitos despliegan una hoja de los manteles  sobre el altar desnud.  

El tema de la nueva oración por los Judios: es un tema secundario para un estudio sobre la Semana Santa. Se debe abordar en un estudio que debe destacar el malentendido filológica en relación con la mala interpretación de la palabra latina “ perfidi – perfidia“ .  

– [OHS en 1956]: Para la séptima oración se inventó el título de “  Pro unitate Ecclesiae  ”. La ambigüedad de la frase introduce la idea de una Iglesia en busca de su propia unidad social, la unidad será la propietaria de ella todavía. De acuerdo con la doctrina católica tradicional y solemnemente definida, a la Iglesia le falta unidad social en su estado terrenal, ya que una unidad de este tipo es aún una propiedad esencial de la verdadera Iglesia de Cristo. La unidad, por tanto, no es una característica que tiene que ser tratada en el diálogo ecuménico, ya que por el contrario está metafísicamente ya presente en la Iglesia. De hecho, las palabras “ut unum sint“ es una oración eficaz del Señor nuestro. Los que están fuera de la Iglesia deben volver a su regreso. El objetivo de los reformadores fue en realidad nos enseña el P. Bea, eliminar algunas de las oraciones y palabras engorrosas que hablaban de almas engañadas por el diablo y los presos de la maldad de la herejía y “pravitate haeretica.” En la misma lógica, hemos querido eliminar la conclusión que quería un retorno a la unidad de los cristianos a su Iglesia: “resipiscant corda errantium y ad veritatis tuae redeant Unitatem.”

Sin embargo, no fue posible reformar el texto de la oración, porque en ese momento, todavía se lamenta P. Bea “, la unidad fue diseñada en términos de ecumenismo pre-conciliar”. Se contentó sólo con reformar el título. En otras palabras, en 1956, la unidad de la Iglesia estaba aún concebida como existente y se pidió eliminarla. En la Comisión, no había, por tanto, quien se opusiera a la obra de la erosión doctrinal, pero sin poder oponerse a la creación de un híbrido teológica, como lo es la opción de mantener el texto tradicional,  con  un nuevo título. Bugnini, diez años más tarde se dará cuenta de que el anuncio de la oración por la realización futura de la unidad de la Iglesia es una herejía: lo va a mencionar en un artículo publicado en L’Osservatore Romano critica la oración “por la unidad de la Iglesia”, sin embargo, introdujo hace diez años por una Comisión a la que pertenecía y elogió las nuevas oraciones introducidas en 1965 y explica que la oración en cuestión se volvió a cambiar a su nombre original “Oración por la Unidad de los Cristianos”, ya que “La Iglesia siempre ha sido Una.” En compensación, por contra, en la oportunidad de la reforma de 1965 eliminó las palabras “herejes” y “cismáticos” en la misma oración.

Continua.

(MR 1952]: El texto de la oración es la misma que en 1956. Allí rezan por los herejes y cismáticos volver a la unidad de la verdad “  ad veritatis tuae redeant Unitatem  ”, sin embargo, no ve ambiguo el título de oración de 1956: “  Pro unitate Ecclesiae  ”.  

– [ OHS en 1956 ]: Invención de una solemne procesión de la devolución de la Cruz al centro del Altar . Esta vez, la cruz vuelve públicamente, y no a escondidas como la noche anterior. ¿Cuál es el significado de esta solemne procesión de la cruz, inventado de la nada? Parece ser un torpe intento de restaurar un ritual que se hizo en Jerusalén en el siglo  4 ª y 5 ª, y sabemos que la famosa historia de Egeria: “el culto de Jerusalén tenía que colocar la Cruz en el Gólgota. Egeria informa de que la comunidad se reunió en la mañana. Antes de que el obispo, fue entonces traído el relicario de plata que contiene las reliquias de la Cruz “. Pero la reconstitución, la arbitrariedad, la procesión de regreso a la cruz que pasa aquí en un contexto que ya no es el del calvario de los primeros siglos, es el de la liturgia romana.

[ MR 1952 ] La cruz estaba sobre el altar permaneciendo velada desde el primer domingo de  Pasión. 

[ OHS en 1956 ]: La importancia de la procesión eucarística se reduce. Después de la invención de la procesión de la cruz, la reforma decidió en su lugar de reducir el retorno del Santísimo Sacramento, que se convierte en un rito cuasi-privada, en una reversión inexplicable de perspectiva. El Santísimo Sacramento se trasladó solemnemente la víspera al Monumento “Altar de la Tumba” (deliberadamente utilizamos el nombre de “La tumba”, porque toda la tradición cristiana llama así, especialmente el Memoriale rituum y la Congregación de Ritos. Sin embargo, parece lógico y “litúrgico” que una solemne procesión como la de Jueves Santo, sea seguida de un retorno de igual dignidad el Viernes Santo: ¡ es ni más ni menos que el Cuerpo de Cristo! Pero los honores de corte no vuelven al Santísimo Sacramento y deciden que sea el Diácono quien traiga del Monumento a el altar, mientras que el resto aguarda en silencio sentados. 

 -(OHS en 1956 ]: Retiro del incienso debido a la hostia consagrada. Es difícil entender por qué los honores del Viernes Santo prestados a Dios deben ser más bajos que los de los otros días.

 [ MR 1952 ]: La hostia consagrada es trasladada como de costumbre, los signos de luto son claros.

– [ OHS en 1956 ]: Introducción de Pater Noster recitado por los fieles como en el Ordo de 1963 .  ”El cuidado pastoral de una participación consciente y activa de la comunidad cristiana” domin a los fieles que deben convertirse en “verdaderos actores de la celebración […] Esto es pedir a los fieles, sobre todo los que son sensibles a la nueva espiritualidad [… ] La Comisión acogió con satisfacción las aspiraciones basadas del pueblo de Dios “. Queda por demostrar que estas aspiraciones fueron de hecho efectuadas por los fieles, y no los de un grupo de liturgistas de vanguardia. En cuanto a la naturaleza de la “nueva espiritualidad” que se menciona aquí con sus “aspiraciones” legítimamente puede reclamar algo de luz sobre sus fundamentos teológicos.

[ MR 1952 ] La Oración del Señor se recita, como siempre, por el sacerdote.  

– [ OHS en 1956 ]: Retiro de la oración de sacrificio en el momento del consumo del Santisimo . Es cierto que en este día no hay, en el sentido estricto de la palabra Sacrificio eucarístico con la separación de las sagradas especies. Pero el consumo de la víctima inmolada en el día anterior es parte, aunque no es esencial, al sacrificio. Ella es, en cierto sentido, la continuación sacramental, ya que el cuerpo sigue siendo consumido un cuerpo muerto y sacrificado: es por esta razón que la tradición era la mención del sacrificio en las oraciones relacionadas con el consumo de la Sagrada Hostia. Sin embargo, algunos miembros de la Comisión declaran que después de tantos años de tradición, que ya era hora de corregir los errores que luego argumentaron que expresiones como “meum ac Vestrum sacrificium  “están” totalmente fuera de lugar en esta ocasión, ya que ‘ no es un sacrificio, sólo una comunión “. Se decidió abolir las centenarias oraciones.

[ MR 1952 ]: En la celebración “mantiene el Orate, fratres, ut meum ac Vestrum sacrificium …  ”, pero teniendo en cuenta el contexto particular, no es seguido por la respuesta habitua​​.  

– [ OHS en 1956 ]: La eliminación de la parte de la fracción de la hostia consagrada en el cáliz con vino. La particula de una parte de la hostia consagrada en el vino no consagrado (habitual en la práctica de rito bizantino), obviamente no consagra el vino, y nunca se pensó. Sin embargo, esta unión manifesta simbólicamente, en realidad, la unidad del Cuerpo místico en la vida eterna, la causa final de toda la obra de la redención que se celebra este día santo. La “Memoria” se conserva en los archivos de la Comisión que sostiene que esta parte del rito debe ser eliminado por completo, ya que “en la alta Edad Media, la creencia de que la única injerencia del pan consagrado en el vino habría sido suficiente para consagrar el vino en sí, lo que llevó a la introducción de este rito. Los estudios sobre la Eucaristía han sido extensa, nos dimos cuenta del carácter infundado de tales creencias, pero se mantuvo el rito “. Tal declaración es indignante, debido a la falta de base histórica y el método científico, pero también tiene consecuencias teológicas serias. Por encima de todo, se deberá demostrar históricamente que este Rito es medieval Algunos teólogos han sostenido teorías erróneas, pero esto no prueba que la Iglesia Romana haya dejado hasta el punto la inserción de una falsa doctrina en la liturgia, con la intención teológica precisa. Aquí se llega a decir que la Iglesia Romana, al darse cuenta de la gravedad del error, no quería corregir hasta ahora: pero puede estar equivocado acerca de un hecho dogmático (como es la liturgia universal), y que desde hace varios siglos. Puede ser solicitada por una autoridad para la obra de reforma iniciado, el trabajo que se adjunta a corregir cualquier error que generaciones enteras de papas no habían visto, pero la atenta mirada de la Comisión en última instancia, desenmascaró. Tal actitud se puede ver hoy en día, todas ellas empapadas de un pseudo-racionalismo periodística en boga en los años cincuenta. Se basaba demasiado a menudo en los estudios científicos no pavimentadas y algunas en su nombre para destruir lo que es fácilmente designado como “tradiciones medievales” e introducir en su lugar “desarrollos” útiles.

[ MR 1952 ]: Se suprimen las oraciones por el consumo del sanguis.

( OHS en 1956): Se distribuye por primera vez en la historia de la Liturgia, con las hostias consagradas el Jueves Santo, la Sagrada Comunión a los fieles.

– [ OHS en 1956 ]: El desplazamiento de los horarios tradicionales, que se han hecho en armonía con los usos populares, con el tiempo crea problemas significativos pastorales y litúrgicas. Se desarrollaron las prácticas devocionales populares en el pasado en consonancia con la liturgia. Un ejemplo entre muchos: en muchos lugares, todavía se exhibe desde el mediodía un gran crucifijo, y se predicaba durante las tres horas de agonía de Nuestro Señor (desde el mediodía hasta las 15h). Pero debido al cambio de horario, nos encontramos ante lo absurdo de la predicación a la escena de la Crucifixión, mientras que la cruz todavía debe ser velada, ya que el rito debe tener ahora lugar durante la tarde.

Algunas diócesis están obligados a trasladarse a la ceremonia de la “acción litúrgica” en una iglesia que no sea el lugar donde las antiguas prácticas de piedad popular se practican, para evitar la incongruencia, algo que es demasiado obvio. Hay muchos ejemplos que podrían citarse también. Todos ellos muestran que la reforma, que pretendía “pastoral” por excelencia, era de ninguna manera una ganancia para la piedad de los fieles: Nació en expertos que no tenían ningún contacto real con las parroquias, o con devoción y piedad popular, los mismos la despreciaban fácilmente. Los reformistas, sin embargo, se dieron cuenta de que fue creada durante la tarde del Viernes Santo una “litúrgica vacía”, por lo que se trató de remediar esto  con “la introducción de elementos paralitúrgicos como las tres horas de agonía, los Vía Crucis, procesiones, etc . Por ello, la Comisión decidió abordar el escándalo con los peores métodos pastorales: una que desafía las prácticas populares, y sin ninguna consideración por ellos. La improcedencia de esta “pastoral”, muestra que la inculturación es un fenómeno católico largo, que es conciliar el dogma y la religiosidad popular basado en las condiciones locales, y no imponer de forma única las experiencias nacidas de la ideología de unos pocos ” expertos “.

[ MR 1952 ] No hay problemas de agenda, la liturgia y la piedad se había desarrollado a través de los siglos tras una función de la otra.