Su Católica Grandeza Episcopal se dirige a predicar el elocuente sermón, de más de 45 más minutos, donde habló de Jesús Sacramentado y de la Doctrina Social de la Iglesia, y de la condena del Comunismo y Marxismo por parte de S. S. Pío XI en la encíclica Divini Redemtoris, donde condena, valga la redundancia, dichas idiologías políticas o similares, bajo pena de excomunión y pecado mortal.