Simples Fieles.

Un simple fiel, según el Derecho Canónico es aquel que no está llamado al estado de mayor perfección ni a la condición sacerdotal, por tanto todo bautizado es hijo y fiel de la Iglesia Católica.

Los fieles de la Pía Unión San Pablo Apóstol, asistan si puede ser, diariamente, a la Santa Misa Católica de Rito Romano, tengan un director espiritual y confesor fijo, al menos una vez a la semana confiesense y tengan dirección espiritual. Recen las oraciones propias de nuestro debocionario, y no olviden rezar el Santo Rosario diariamente.

No le es permitido a los fieles, como siempre ha estado prohibido en la Iglesia de Cristo, asistir a ritos acatólicos como puede ser el Novus Ordo Misae de Pablo VI. No obstante en ocasiones puntuales, si tienen que asistir, como por ejemplo a un entierro, boda etc, háganlo como a un mero acto social, sin participar de forma activa. También, excepcionalmente y siempre que el sacerdote lo permita, pueden asistir a nuestros sacramentos  fieles que a su vez asistan, a la Nueva Eucaristía de Pablo VI, eso sí, no podrán comulgar, y como finalidad próxima, mediante la formación intelectual y dirección espiritual, será que dejen de asistir a esos ritos y abracen el Rito Católico de la Santa Madre Iglesia.

Cultiven la humildad no sólo personal, sino también colectiva; por tanto, nunca busquen la gloria de la Pía Unión, es más, tengan esto profundamente grabado en el alma: la mayor gloria de la Pía Union es vivir sin gloria humana.

Para alcanzar de modo más eficaz su misión, que es su propia santificación y la de los demás. Los fieles como tal, esfuercensen en adquirir la virtud de la humildad.

En su vida profesional, familiar y social, cultiven los fieles diligentemente y con constancia las virtudes naturales, que tanto se estiman en el trato entre los hombres y tanto ayudan a hacer apostolado: la fraternidad, el optimismo, la audacia, la santa intransigencia en los asuntos buenos y rectos, la alegría, la sencillez, la nobleza y la sinceridad, la fidelidad; pero procuren siempre y en todo sobrenaturalizarlas fielmente.

Los fieles, teniendo presentes las normas de la caridad y de la prudencia, deben ejercer la corrección fraterna, para, si es el caso, apartarse mutuamente de costumbres que repugnen a la Pía Unión.  Todos han llevar a cabo las cosas, incluso las más pequeñas, con el mayor cuidado y espíritu sobrenatural. No siempre se presentan cosas grandes; pero sí cosas pequeñas, en las cuales puede demostrarse con mayor frecuencia el amor a Jesucristo. Esta es una de las manifestaciones del espíritu de penitencia, propio nuestro, que se ha de buscar más bien en las cosas pequeñas y ordinarias y en el trabajo diario, constante, ordenado.

En el cumplimiento de su trabajo ordinario, cultiven los fieles, con el mayor amor a Dios y al prójimo, una fe viva y operativa junto con una esperanza filial en todas las circunstancias; virtudes que hacen superar todos los obstáculos que puedan presentarse en el servicio a la Iglesia y a las almas: «todo lo puedo en aquel que me conforta» (Philp 4, 13). No tengan miedo de nada ni de nadie: «El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?» (Ps 26, 1).

         +Pablo de Rojas. Obispo.

 

Quien desee obtener más información al respecto, puede escribir al siguiente correo electrónico: secret.monsrojas@hotmail.es, o llamar por teléfono al 680 813 102. Será un placer atenderles.