Frente Popular.

 Hoy "Gobierna" España, el mismo Frente Popular que en 1931 y 1936.

¿Quieren que vayamos a otra Guerra Civil?....los ánimos son los mismos que en 1936, un Frente Popular que desgobernará a España, y entre otras harán lo siguente:

1.). Abolir la Monarquía e instaurar una República, estos han venido para quedarse a toda consta.

2.). Atacar la sagrada Propiedad Privada.

3.). Quebrar la Sagrada Unidad de España.

4.). Los obreros querrán ser señoritos y los Señores, con nuestros estudios y carreras universitarias, tendremos que aprender a comportarnos como obreros y pasar desapercibidos como en 1936. Y mientras tanto, España y los españoles  se hundirán en el más profundo caos.

5.). Y por último se conformará aquello de “Arderéis como en el ‘36” que gritaban Rita Maestre y sus amigas mientras asaltaban la capilla de la Facultad de Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, es el reflejo de una vieja tradición de la izquierda española. De la extrema, pero también de la moderada.

La Segunda República, esa que nuestros políticos a la izquierda de Ciudadanos venden como el paradigma de las libertades y el respeto, se estrenó pocos días después de su proclamación con ataques a la Iglesia.

Durante el Gobierno del Frente Popular, antes de estallar la Guerra Civil, también andaban quemando Iglesias. Luego su afición por la piromanía no se ciñe a los periodos bélicos. No es una cuestión de reacción frente a un alineamiento de la jerarquía eclesiástica con los alzados el 18 de julio.

Las primeras agresiones violentas contra centros religiosos se extendieron por España durante los días 11 y 12 de mayo de 1931. La República se había proclamado menos de un mes antes, el 14 de abril, tras las revueltas posteriores a unas elecciones municipales celebradas el domingo 12 de aquel mes.

El día 10 de mayo de aquel 1931 era domingo. Los monárquicos inauguraban la sede del Círculo Monárquico Independiente. La música elegida para la apertura de los actos fue –no podía ser de otra manera- la “Marcha real”. Nada de lo que allí se hizo era ilegal ni contrariaba la legalidad republicana que se estaba constituyendo con el anuncio de que sería una democracia abierta en la que se respetarían todas las ideas políticas. Incluso las monárquicas. Junto a la sede del Círculo se congregaron varios “convencidos republicanos” que insultaron a los que se encontraban en el interior. En ese momento llegaba un taxi con dos asistentes al evento de los monárquicos que discutieron con el conductor y con varios de los allí presentes. El resultado es que los republicanos empezaron a quemar los coches de los monárquicos que había aparcados en la puerta. Inmediatamente los revoltosos hicieron correr la falsedad de que el taxista había sido asesinado y los manifestantes se dirigieron hacia las oficinas del periódico monárquico ABC. Allí la Guardia Civil tuvo que disparar para evitar un asalto violento de las instalaciones del diario y murieron tres personas. La respuesta de la muchedumbre fue asaltar un quiosco de venta del periódico El Debate, de inspiración católica, y el incendio de una librería especializada en textos religiosos.

Si el incidente se había iniciado por un enfrentamiento entre monárquicos y republicanos ¿Por qué los izquierdistas se lanzan contra los católicos? No son pocos los autores que señalan que los ataques contra instalaciones católicas estaban preparados y se iban a producir independientemente de la actitud que la Iglesia tomara y este fue el momento que aprovecharon para ponerlos en marcha. Madrid fue la primera ciudad en verse asolada por una turba que pertenecía a los partidos que formaban parte del Gobierno provisional.

Allí estaba la izquierda radical –socialistas, (es decir los antepasados de Sanchez),  anarquistas y comunistas ( Podemos y demás realea de Vagos y Maleantes) -, pero también miembros de partidos de la izquierda burguesa como la Acción Republicana de Manuel Azaña, que ocupaba la cartera de Guerra. En Gobernación estaba el único miembro de un partido de derecha moderada de aquel Ejecutivo: Miguel Maura, de Derecha Liberal Republicana, que abogó por sacar la Guardia Civil para frenar los ataques. El propio Azaña se negó, primero el día 10 y luego el 11 de mayo. Fue entonces cuando pronunció aquella frase que se ha hecho célebre: “Todos los conventos de España no valen la vida de un republicano. Si sale la Guardia Civil, yo dimito”. Los radicales empezaron, ante la inacción del Gobierno, una orgía de incendios en Madrid. Entre la noche del 10 de mayo, todo el día 11 y las primeras horas del 12, momento en el que se declaró el Estado de Guerra en Madrid y se sacó a la Guardia Civil, fueron decenas de centros religiosos los atacados.

Los desmanes empezaron en la residencia de profesos de los Jesuitas de la calle Isabel la Católica, allí se incendió también la capilla adyacente al edificio. La izquierda, que lleva décadas considerándose la garante de la cultura frente a lo que consideran el obscurantismo de la Iglesia, no tuvo ningún problema a la hora de incendiar los casi 90.000 libros de la biblioteca de ese centro de estudios, entre ellos había numerosos incunables y primeras ediciones de miles de títulos clásicos. Después se pasó a incendiar el Instituto Católico de Artes e Industrias (ICAI), con su biblioteca de 20.000 volúmenes y el Colegio de la Inmaculada. De allí pasaron al Centro de Enseñanza de Artes y Oficios que se encontraba en la calle Areneros y en el que los jesuitas daban formación técnica a hijos de obreros que no podían pagar sus estudios. También fueron pasto de las llamas en Madrid la Iglesia de los Carmelitas Descalzos en la Plaza de España, el colegio del Sagrado Corazón, el de Nuestra Señora de las Maravillas y su museo de ciencias, el colegio de María Auxiliadora y los conventos de las Mercedarias Descalzas y de las Bernardas de Vallecas. Además, otra docena de edificios se salvaron de las llamas o solamente fueron parcialmente destruidos gracias a la acción de los bomberos o de ciudadanos que lograron parar la acción de los izquierdistas.

La ciudad donde mayores daños causaron los ataques de los republicanos contra edificios religiosos fue Málaga. En la ciudad andaluza los ataques se habían producido desde el mismo momento en el que se proclamó la República: el 14 de abril se incendiaba la Residencia de los Jesuitas y el 15 el Seminario de la ciudad. El 11 de mayo volvieron a asaltar la residencia de los Jesuitas y la residencia del Obispo, que no llegó a ser destruida gracias a la actuación de la Guardia Civil que después fue retirada de las calles por orden del gobernador militar de Málaga, el general Gómez-Caminero, que dejó vía libre a los izquierdistas para que destruyeran durante 24 horas cuantos edificios religiosos quisieran. Así, en Málaga ardieron 42 iglesias y conventos, fueron asesinados seis religiosos, otros 27 resultaron heridos y más de 50 edificios próximos a los incendiados se vieron afectados por el fuego.

En Valencia ardieron seis edificios y fueron asaltados otros seis.

En Sevilla, además del colegio de los Jesuitas de Villacís, fueron incendiados otras cinco iglesias y conventos y una docena recibieron ataques. En la provincia de Sevilla también se incendiaron templos en varias localidades como Lora del Río, Alcalá de Guadaíra o Carmona.

En Granada se asaltaron dos diarios conservadores y católicos: Gaceta del Sur y El Noticiero Granadino y se incendiaron dos colegios, una iglesia y un convento.

En Córdoba ardió el Convento de San Cayetano. En Cádiz y varios pueblos de su provincia fueron destruidos por las llamas 10 iglesias y conventos.

Ya fuera de Andalucía, en Murcia se quemó la Iglesia de la Purísima y los conventos de las Isabelas y las Verónicas, además de las oficinas del diario La Verdad de Murcia. Y en Alicante se incendiaron 15 centros religiosos.

Las reacciones desde los medios de la izquierda fueron más que llamativas. Todas ellas exculpaban a los pirómanos y asesinos –en toda España murieron cerca de 30 personas y más de 100 resultaron heridas de diversa consideración-, pero es especialmente significativo el editorial del diario El Socialista en el que se decía: “La reacción ha visto ya que el pueblo está dispuesto a no tolerar. Han ardido los conventos: esa es la respuesta de la demagogia popular a la demagogia derechista”.

Tras estos incidentes se produjo el ataque legal a los católicos. Se prohibió su actividad docente, lo que llevó a cerrarse miles de colegios en toda España, se expulsó a los Jesuitas y se incautaron sus bienes y se limitó la capacidad de practicar ritos de culto en público.

Durante la revolución de octubre de 1934 en Asturias se incendió la Universidad de Oviedo, parte de la Catedral y la Cámara Santa, el teatro Campoamor y diversos edificios religiosos en los municipios en los que los revolucionarios tuvieron el poder o cierta fuerza como en Gijón, La Felguera o Sama. En el periodo de Gobierno del Frente Popular, ya en 1936 y antes del alzamiento militar del 18 de julio, los ánimos volvieron a crisparse y la deriva revolucionaria del nuevo Ejecutivo permitió que se retomasen los desmanes. Durante casi cuatro meses, el diputado José Calvo Sotelo empleó sus intervenciones parlamentarias para burlar la censura y hacer públicas las destrucciones de edificios religiosos, los ataques a personas y organismos, los asesinatos, secuestros, bombas y petardos que sumaron, según sus cuentas, 1.874 actos violentos en ese periodo. Tras el asesinato de Calvo Sotelo, José María Gil Robles, líder de la CEDA, completó su trabajo y en la sesión especial en el Congreso de los Diputados del 14 de julio que trataba sobre la muerte del dirigente derechista hizo el último recuento antes de la Guerra Civil:

“Desde el 16 de junio al 13 de julio, inclusive, se han cometido en España los siguientes actos de violencia, habiendo de tener en cuenta los señores que me escuchan que esta estadística no se refiere más que ha hechos plenamente comprobados y no a rumores que, por desgracia, van teniendo en días sucesivos una completa confirmación:

Incendios de iglesias, 10; atropellos y expulsiones de párrocos, 9; robos y confiscaciones, 11; derribos de cruces, 5; muertos, 61; heridos de diferente gravedad, 224; atracos consumados, 17; asaltos e invasiones de fincas, 32; incautaciones y robos, 16; Centros asaltados o incendiados, 10; huelgas generales, 129; bombas, 74; petardos, 58; botellas de líquidos inflamables lanzadas contra personas o casas, 7; incendios, no comprendidos los de las iglesias”. Ahora, desde las filas de lo que se han dado en llamar la nueva izquierda vinculada a Podemos, vuelven las agresiones y ataques a la Iglesia: destrozos, pintadas, profanaciones,…la última ha sido la profanación de la tumba de Franco, y no se esconden a la vez que gritan: «Arderéis como en el 36». i Españoles!, lo vais a consentir. Lo auguro, esto termina en un conflicto bélico. Hay que estar preparados para lo peor. ¡España levántate y lucha!, de lo contrario la historia se repetirá. Nos robaran, mataran, profanaran nuestras Iglesias.  Y de lo poco que queda del legado del Caudillo, como pagas extraordinarias, Seguridad Social, clase media obrera y trabajadora, etc, olvidémosnos. Repito, la historia se repite, el pasado tiene que ser testigo del presente para no volver a caer en los mismos errores. La historia la conocemos, y como saben ésta es la consecución de actos ocurridos veracezmente.

+Pablo de Rojas. Obispo

Comunicado de la Pía Unión de San Pablo Apóstol ante las nuevas elecciones de 2019.

 

 No olviden los católicos que LA IGLESIA CONDENA EL COMUNISMO, LIBERALISMO, MARXISMO Y EXCOMULGA A LOS COMISTAS .

EL COMUNISMO EN CUANTO ES (DESTRUCCIÓN DE LA SOCIEDAD), Y EN SU ORIGEN (FUNDADO POR EL JUDÍO KISSEL YSIDOR MORDECHAI LEVY PRESSBURG, a. “KARL HEINRICH MARX”), Y EN SUS ACTUACIONES (DICTADURA ATEA), ES CONTRARIO A LA IGLESIA CATÓLICA. Y AUNQUE ALGUNOS HAN PRETENDIDO CRISTIANIZARLO Y ALEGAR QUE ASÍ VIVÍAN LOS PRIMEROS CREYENTES, LOS VERDADEROS CATÓLICOS VEMOS EN ELLO UN ARMA DE LA INFILTRACIÓN JUDÍA CONTRA EL CUERPO MÍSTICO DE CRISTO Y CONTRA EL ORDEN DE LA SOCIEDAD.

Comunismo: Descripción gráfica En la Encíclica “Quod Apostolici Muneris”, de León XIII, se definía al comunismo marxista como una “mortal enfermedad que se infiltra por las articulaciones más íntimas de la sociedad humana, poniéndola en peligro de muerte”.

El Papa Pío XI en la Encíclica “Divini Redemptoris”definió al comunismo marxista como “intrínsecamente perverso, y no se puede admitir que colaboren con el comunismo, en terreno alguno, los que quieran salvar de la ruina la civilización cristiana”. Nótese la fuerza de la expresión y las importantes consecuencias que de ella derivan: NO ES LÍCITO COLABORAR “en terreno alguno” CON UNA IDEOLOGÍA INTRÍNSECAMENTE MALA.

En el mismo documento, el Papa Pío XI denuncia que se realiza en favor del comunismo “una propaganda realmente diabólica como el mundo tal vez nunca ha conocido”. Esa propaganda echa mano no sólo de la mentira sino también de la simulación, del trabajo de zapa y hasta de la introducción de Caballos de Troya ideológicos. Así, por ejemplo, los revolucionarios, “con diversos nombres que carecen de todo significado comunista, fundan asociaciones y publican periódicos cuya única finalidad es la de hacer posible la penetración de sus ideas en medios sociales que de otro modo no les serían fácilmente accesibles”.

De igual forma el Papa Pío XII autorizó a la Congregación para la Doctrina de la Fe a excomulgar a cualquier católico que militara o apoyara al Partido Comunista.

Antes de excomulgar a los comunistas, Pío XII había señalado en su correspondencia con el presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt el peligro que la Iglesia veía en la expansión de la Unión Soviética, y había combatido su ideología.

Después de la guerra, el Santo Oficio condenó el comunismo marxista el 1 de julio de 1949 y excomulgó a sus seguidores.

En la misma línea insistió en el deber de los cristianos de dar su voto a personas de segura fe católica. Por tanto un Católico no puede votar a partidos políticos Comunistas o de ideología parecida bajo pecado mortal y excomunión, Marxistas o de ideología parecida, bajo pecado mortal , Liberales o de ideología parecida, bajo pecado mortal.

No obstante deben los católicos ser astutos y votar lo menos malo, para lograr el mal menor, por tanto pueden votar a VOX.

Raimundo de Motrico

Secretaría General de la Pía Unión de San Pablo Apóstol.

Aviso:

 

 

La Pía Unión de San Pablo Apóstol recuerda que mañana día 20N, todas las Misas que se recen, serán en sufragio del alma de José Antonio Primo de Rivera y Francisco Franco Bahamonde. La Misa de Réquiem Solemne, será celebrada por S.E.Rvdma.Sr.D. Pablo de Rojas a las 10:00h, en la Capilla de San Pablo Apóstol de la Gran Vía de Bilbao.

Comunicado de la Pía Unión de San Pablo Apóstol.

La Sociedad de San Pablo Apóstol fundada por su S. E. Rvdma. Sr. D. Pablo de Rojas, condena los siguientes actos perpetrados por el Gobierno Español:

La profanación de la tumba que contenía los restos de Franco.

La violación hecha a la Basílica del Valle de los Caídos. Y decreta que según el Derecho Canónico, tales actos son pecado mortal y tienen pena de excomunión.

La Pía Unión, como católica, se considera:

-antiliberal, que no acepta el principio según el cual el Estado no tendría que someterse a la santa legislación de Dios y de su Iglesia;

- anticomunista y antimarxista, rememorando la encíclica Divini Redemptoris de Su Santidad Pío XI, en la que se denunciaban los acontecimientos acaecidos en la España de 1936: “en nuestra queridísima España, el azote comunista... se ha desquitado desencadenándose con una violencia furibunda, no se ha contentado con derribar alguna que otra iglesia... sino que destruyó toda huella de religión cristiana.

El furor comunista y marxista no se ha limitado a matar obispos y millares de sacerdotes, de religiosos y religiosas, buscando de modo especial a aquellos y aquellas que precisamente trabajaban con mayor celo con pobres y obreros, sino que ha hecho un número mucho mayor de víctimas entre los seglares de toda clase y condición, que diariamente, puede decirse, son asesinados en masa por el mero hecho de ser buenos cristianos o tan sólo contrarios al ateísmo comunista”.

Por este motivo, la Pía Unión de San Pablo Apóstol se considera heredera de los miles de mártires de la Cruzada española, de los obispos que firmaron la carta colectiva a los obispos del mundo entero el 1 de julio de 1937 y del concordato que se firmó el 27 de agosto de 1953 entre la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, siendo Sumo Pontífice Pío XII y el Estado español, gobernado por Francisco Franco.

Exhorta, de igual modo, a todos los fieles católicos a rezar por el sufragio del alma de Franco y hacer actos de reparación por tal atrocidad.

Dado en Bilbao a 27 de octubre de 2019.

   Pablo Lazo. Pbro

Director General de la Pía Unión de San Pablo Apóstol.