Año Litúrgico.

Doménica decimo sesta después de Pentecostés. Rito Simple.

Día 20 de septiembre. Fiesta de los Siete Dolores de la Stma. Virgen María. Conmemoración de la Domenica, de San Eustaquio y compañeros mártires, y de la Vigilia de San Mateo. Gloria y Credo. Último evangelio de la Doménica.

Es una ley del cristianismo que dice, que cuando más cerca se encuentra un cristiano de Cristo, más cerca tiene que estar también de la Cruz. Según este principio, María Santísima, aunque completamente inocente, debía gustar las amarguras de la Pasión de su Hijo.

Hoy es el día de repetir amorosamente la famosa secuencia: Stabat Mater Dolorosa, compuesta en el siglo XIII por Jacopone da Todi.

Hoy (15 de septiembre), es la fiesta de los Siete Dolores de la Virgen María, cada uno de los cuales es un evento dolorosísimo en la vida de Nuestra Señora:

La profecía de San Simeón: una espada de dolor traspasará tu corazón.

La huida a Egipto.

El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo.

El encuentro con Jesús con la cruz la cuestas camino al Calvario.

La crucifixión y agonía de Jesús.

La lanzada y Jesús muerto colocado en sus brazos.

Jesús en el sepulcro.

La devoción a la Virgen Dolorosa arraigó en el pueblo cristiano, sobre todo, a partir del siglo XIII, con la aparición de la Orden de los Servitas, que se consagraron a la meditación de los dolores de María. Así nacieron, desde fines de la Edad Media, las dos fiestas del Viernes de Dolores y del 15 de septiembre. Esta última fue extendida a toda la Iglesia por el Papa Pío VII en 1817, como acción de gracias por su liberación del cautiverio en que lo había tenido Napoleón.

La fiesta de la semana de Pasión nos recuerda especialmente la participación de la Virgen María en el sacrificio de Cristo; la de hoy nos manifiesta la compasión que Nuestra Señora siente por la Iglesia de Cristo, siempre sometida a las pruebas y a las persecuciones.